Los trenes no van. La luz no va. Hay atascos. Hay goteras. No hacen más que oírse quejas.

Los políticos se culpan unos a los otros, el globo de agua que mientras circule no mojará a nadie.

Dichosos grupos electrógenos, meten un ruido casi tan fascinantemente horrendo como su nombre.

Ayer mi cabeza alcanzó la temperatura óptima para freír un huevo frito, pero resulta que esta mañana se ha levantado pasada por agua.

El verano en Barcelona siempre es mismo, sólo cambian las imágenes del calendario.

Home, sweet home.

Y mira, hasta he actualizado.