Últimamente la música en directo se ha ido convirtiendo cada vez más en un espectáculo de luces y cacharros y fuegos artificiales y -en fin- cada vez menos música. Por eso de vez en cuando es de agradecer que un grupo antes de empezar la actuación te pida que cierres los ojos y escuches, que te dejes llevar por su música. Eso es lo primero y casi lo último que dijeron EITS el sábado pasado en Razzmatazz, a partir de ahí empezaron las primeras notas de First Breath After a Coma y todos los que estábamos en la sala disfrutamos de una actuación instrumental realmente emocionante. El local abarrotado, en silencio, sesenta minutos de canciones enlazadas una tras otra.

Después tocaron Spoon, un grupo que llevaba mucho tiempo queriendo ver y que no defraudó en absoluto. Rock eléctrico, con solos de guitarra sobrios pero muy inspirados y una selección de canciones IMPRESIONANTE. Parece mentira la cantidad de buenos singles que ha ido sacando esta gente en los últimos años. Y parece todavía más mentira que por aquí no haya sonado ni uno solo en la radio. En todo caso es un misterio de esos que se agradecen, en ningún otro país se podría disfrutar de este grupo en las primeras filas de una sala “tan pequeña” como Razzmatazz y a un precio tan tirado.

De esos conciertos que valen la pena, de los que todavía recuerdas al cabo de mucho tiempo. Hasta casi me compro una camiseta, pero desistí al imaginarme a todo el mundo preguntándome por qué en mi ropa pone “cuchara”….