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Un tren con rumbo Darjeeling, India, arranca poco a poco desde una exótica estación. Tres viajeros lo han perdido y corren tras el, maletas en mano. El primero es un niño de doce años, inglés, cabeza rapada, estética skin-head. Otro es Rambo, edad indefinida, estética ochentera. El tercero es el cámara, un tío bastante torpe que, eso sí, lleva una cámara digital que mola un huevo y cuyas pilas nunca se acaban.
Corren, corren desesperadamente, el tren simboliza algo y no lo quieren perder. Nadie entiende cual es el significado de la imagen, al fin y al cabo el niño es un niño y todavía no ha aprendido a encajonar las cosas, Rambo sólo sabe pensar sobre la guerra y el cámara es rematadamente estúpido. Persiguiendo al tren adelantan a Bill Murray, que pone una de sus famosas caras de pasmo. Saltan hasta el último vagón, suben. Justo detrás de ellos llegan tres tipos, el primero de ellos Owen Wilson. Rambo le vuela la cabeza con una pistola. No, ni con una pistola. Con la mirada, que para algo es Rambo.
Dentro llegan a un vagón restaurante. El cámara les explica por qué están allí, la idea consiste en un viaje espiritual en el que vuelvan a conocerse como en los viejos tiempos. La cosa es tan ridícula que Rambo no tiene más remedio que volarle la cabeza con una cuchara. A partir de ahí la acción vuelve a rodarse en tercera persona, eso sí vuelve a ser como en los viejos tiempos. Por exigencias del guión deciden adoptar como tercer miembro del grupo a Javier Bardem, que pasaba por allí con una cosa de esas que sirven para inflar las ruedas de las bicis. Rambo le da una brillante idea sobre las posibles utilidades de dicho aparato mientras el niño inglés se va al lavabo.
Camino al lavabo el miniskin tiene tiempo de dejar preñada a una adolescente de quince años que también viajaba en el tren, a pesar de ser de Canadá o de un sitio de esos en los que suele hacer frío, en todo caso. La adolescente fumaba en pipa pero lo deja por el bien del crío, al que ha decidido tener porque tiene uñas. Cuando nazca pretende donárselo a la protagonista de Alias, para que lo entrene como espía. Un tipo joven, como adolescente se pone a cantar “Johannaaaa, tu decisión es muy profunda…” pero calla cuando Johny Deep le rebana el cuello con una navaja de afeitar. Todo queda muy bonito, muy Zatoichi en blanco y negro, las paredes del vagón se tiñen de rojo. A Bardem le mola tanto que se carga al barbero con su bombona de aire comprimido, sólo para contribuir a la poesía de la escena.
Tommy Lee Jones asoma la cabeza por la ventana y le lanza un Oscar, por poético. Justo antes de saltar del tren añade: “Un cuerno voy a entrar ahí, la novia del skinhead acaba de parir un monstruo de veinte metros”. Groar, los vagones empiezan a saltar a cachitos. Un monstruo enorme –de veinte metros, ¿o es que no os creéis a la gente que salta de los sitios?- está comiéndose a los pocos indios que había en la película, a esos a los que se les suele llamar “figurantes locales”. Diría que hasta Rambo está acojonao. Pero no, no es eso, simplemente es que no sabe actuar.
El monstruo es tan grande –según el niño, que ha crecido de golpe, es una metáfora de la Tatcher- que el gobierno indio no tiene más remedio que intentar detenerlo a base de NAPALM. Aquello es un infierno, mucho peor que el Vietnam. Si el cámara aún tuviese cabeza el bicho en llamas se la zamparía. Pero la cuestión es que la cosa arde pero no palma, es una especie de King Kong atiborrado a anabolizantes.
El final de la peli es un pelín abrupto, Rambo y el monstruo hacen una competición de a ver quien se carga a más indios en menos tiempo, Bardem participa como árbitro lanzando una moneda al aire para el desempate. Gana Rambo, claro.
Las últimas pelis que he visto:
Viaje a Darjeening, Rambo, Cloverfield (=Monstruoso), Juno, No Country for Old men, Sweeney Todd, this is England.
Todas me han gustado, daban exactamente lo que ofrecían, aunque ninguna llegue anivel de obra maestra. Pero, como podéis ver, todas juntas tal vez lo hubiesen conseguido.
Saqué esta foto el pasado domingo en Francia, al cruzarnos con una manifestación improvisada de kosovares, exultantes por su recién adquirida independencia. Sin meterme en las razones de tal declaración –por lo que sé plenamente justificada, aunque con la censura y los sesgos que hay desde aquí es difícil formarse una opinión fiable- debe ser duro ahora para ellos depender casi exclusivamente de la publicidad. Sin los medios mirándoles, con sus propios problemas de infraestructuras y la “ayuda” de rusos, serbios y mafiosos aquel país puede convertirse en un infierno, aunque supongo que ya estaban acostumbrados. Así que pongo mi granito de arena para que penséis en el tema, para que ese rincón del tamaño de Asturias no quede aplastado por una versión chapucera de la guerra fría. Ya han sufrido suficiente para seguir siendo marionetas.
Imagínate que estás en Francia.
Hace frío. Mucho. En la calle se congela el aire, lo oyes, percibes el temblor de las ruedas de un tranvía al intentar resquebrajar el hielo en el que está atrapado.
A ti no te importa, estás cómodamente instalado en una habitación, calefacción, el zumbido de un portatil resonando por los pocos huecos que quedan en tu maleta. Mañana vuelves a casa, estás cansado y hace frío.
No sé si lo había dicho, pero hace mucho frío.
Bien, ahora imagina que el dueño de la habitación amenaza con echarte a la calle si no escribes un post en 5 minutos.
Mundo cruel, tus secreciones nasales congelándose poco a poco, ideas petrificadas, pies de madera y las manos amoratadas. Saldrá un churro con pinta de mal relato corto de escritor norteamericano de ciencia ficción pulp. Pero, como las cadenas de mails en cadena esas, yo actualizo.
Buenas noches, mañana vuelvo.
Hace tiempo que no colgaba uno de mis “famosos” recopilatorios de música. Como compensación lo he comentado y todo.
1. The National: Fake Empire. Para empezar me suelen gustar canciones de esas que arrancan poco a poco, con estructura sencilla pero pegadiza y que acaben con ruido, trompetas, pianos, muro de sonido… esta lo tiene todo.
2. Radiohead: Jigasaw falling into place. Al margen del fenómeno social que han generado con su último disco este tema es buenísimo. La entrada guardada en el cajón de las entradas, ya veré como llego al concierto.
3. Robert Plant & Alison Krauss: Fortune Teller. Momento retro. Cómo molaban los 70. Cómo molaban Led Zeppelin.
4. The New Pornographers: All The Old Showstoppers. De los pocos que repiten de mi anterior recopilatorio. El supergrupo canadiense siempre consigue sacar algo nuevo justo un día antes de que me canse de lo anterior.
5. Elvis Perkins: Emilie’s Vietnam in the Sky. De los mejores conciertos del último Primavera Sound. Encima el tío le robó la harmónica a un espectador y aún así nos cayó simpático a todos. Eso sí que es arte.
6. Joanna Newsom: Cosmia. Voz, arpa, más de siete minutos. El mero hecho de que no me haya cortado las venas ya indica talento, que la canción me encante debería hasta estar prohibido.
7. Malcolm Middleton: Stay Close Sit Tight. Descubrí Arab Strap justo cuando se separaban, suerte que el tipo este sigue haciendo discos y no se ha apoltronado en un monte de escocia tocando la gaita o algo…
8. Andrew Bird: Imitosis. Buscad en Youtube, la versión en directo es apoteósica. Y utiliza la palabra “palíndrome”, lo que lo vuelve aún más bizarro si cabe.
9. Iron & Wine: The Devil Never Sleeps. Su último disco no me gusta tanto como el anterior, pero se coló esta pieza de rock & roll, genial para escuchar con cascos por la calle.
10. The White Stripes: You don’t know what love is. Esta es para escuchar en el metro.
11. Black Francis: Threshold Apprehension. ¡Los Pixies han vuelto! ¿Que quienes eran los Pixies? Anda, vuelve a poner los 40… :P
12. Micah P. Hinson: Jackeyed. Ha sacado algo nuevo últimamente, pero aún estoy asimilando lo anterior. No sé imaginármelo cantando sin una botella de vino y sin estar en pleno estado de embriaguez, pero parece que la fórmula le funciona muy bien al tío.
13. Shannon Wright: Idle Hands. Junto con el Perkins para mí fue el otro gran descubrimiento del Primavera Sound, ¡qué voz!
14. Spoon: The Underdog. En directo estuvieron muy bien, grabados pues lo mismo. Tal vez debería haber comprado la camiseta “cuchara” después de todo….
15. Modest Mouse: Missed the boat. Canción para un día de lluvia.
16. Feist: Sea Lion Woman. Canción para poner en la discoteca (no, no hablo de un Tunel cualquiera) a eso de las 4 de la mañana.
17. Emma Pollock: Here comes the heartbreak. Sí, se me ha colado un momento ñoño. No es debilidad por lo que eran The Delgados, simplemente es que ese estribillo levanta la moral en los días que no acaban de ir tan bien como deberían.
18. Beirut: Nantes. Este tipo como ha visto que había un momento ñoño ha aprovechado su oportunidad ;)
19. Jeff Tweedy: Can’t keep from talking. Hace ya más de un año y sigo con aquel concierto grabado en la cabeza. Diría que el tema capta bien el espíritu, con fallo y todo.
20. M.Ward: Magic trick. Todo lo que necesita una canción para cerrar disco. En directo, hay coros y el estribillo es machacón pero simpático.
Bueno, mismas reglas de siempre: me envías un mail y te obligo a escucharlo. La vida es dura, pero suena bien.
En un mes o así pongo el recopilatorio “nacional”, que los únicos que se han ganado una plaza fija son Facto Delafé y Las flores Azules, los demás para entrar van a tener que repartir guitarrazos o algo…


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